Pastor Willis Hoover nº 650 - Valparaíso / Fono : 32 - 2214923  

 

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Pastoral

 
Lunes 27 de Abril de 2020

ORACIÓN LUNES 27 DE ABRIL 2020

 
 
« ¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!»
¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»  Lucas 24,13-35.
 

Querida comunidad :

Con  la alegría de Jesús  resucitado en medio nuestro, queremos iniciar esta  nueva etapa escolar  que se nos presenta llena de desafíos y oportunidades. Hoy será un día de retomar nuestras actividades y compromisos escolares.

Sabemos que este tiempo de pandemia no ha sido un tiempo fácil pero también creemos que puede ser una invitación a sacar lo mejor de nosotros, valorar las cosas simples, crecer como personas  y ponernos al  servicio de los demás.

Nos sirve   también   para apreciar  la vida del colegio que extrañamos, valorar más las relaciones humanas cotidianas, desde el saludo, el compartir, aprender  juntos, cultivar la  amistad y todo lo que significa  ser parte de nuestra la familia. Saber que juntos como comunidad, con nuestro trabajo y esfuerzo y la ayuda de Dios, lograremos superar las adversidades que se nos presentan y compartirlas cuando nos volvamos a encontrar.

Sabemos que por ahora,  detrás de cada pantalla estamos comunicándonos y animándonos a continuar el proceso de aprendizaje ya iniciado.

 Unidos le pedimos al  Señor por todos  nosotros, alumnos, trabajadores  y por nuestras familias, para que nos bendiga, proteja y nos regale la paz de Jesús resucitado.

 Dirijamos nuestras palabras al Corazón de Jesús   como Él mismo nos enseñó

y pongamos en Él  todo lo que estamos viviendo:

“Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Amén

 

Pongamos también en las manos de María, madre de Jesús nuestra buena madre todas nuestras  necesidades e intenciones  y le decimos.

Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús….en vos confío.
Dulce Corazón de  María….. Sed la salvación mía.

En el nombre del Padre del  Hijo y del Espíritu Santo.
Amén

 
 
 
 
 

SEMANA SANTA

 
 
 
 

 
 
 

 
 

 
 

Semana Santa: Invitados por Cristo a vivir  la aventura del Amor

Introducción:

Querida Comunidad:
Nos aprontamos a celebrar como familia el misterio más grande de nuestra fe: La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

La Semana Santa es un tiempo propicio para la oración, para la reflexión, para la lectura de textos litúrgicos que dan sentido  y nutren nuestras vidas y nos vuelven la mirada a Cristo, quien abrazado a la cruz, por Amor nos redime y nos da vida nueva.

Esta Semana Santa se enmarca en un tiempo especial, como nunca hemos de vivirla en el seno de nuestras familias, en lo íntimo de nuestros hogares, poniendo  en el centro a Jesucristo.  
Jesús hace suya nuestras dolencias y toma nuestros gritos…porque Él nos ama!!!.

Miremos a Jesús, detenidamente, calmadamente, en la realidad que estemos…con los niños, solos, acompañados, enfermos, tristes, angustiados… Él nos mira, sin ningún reproche, sin acusaciones, sin traición…no sabe otra cosa sino amar. En estos días Jesús, el Amor hecho carne, hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor de Dios.

 
 

Semana Santa:

 

¿Qué es la Semana Santa?

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Pascua. Es la culminación de este tiempo de cuaresma que hemos vivido para disponernos a acompañar a  Jesús, especialmente en lo que denominamos el Triduo Pascual que son los tres días más importantes de la liturgia cristiana, en los cuales se conmemora Su Pasión, Muerte y Resurrección.
El Triduo Pascual está compuesto por los días Jueves Santo, en que celebramos la Eucaristía, el  Viernes Santo, donde conmemoramos la Crucifixión de Jesús y el Sábado Santo, cuando se realiza la Vigilia Pascual en víspera del Domingo de Pascua, con el fin de revivir la alegría por la Resurrección de Jesucristo, por medio de la cual, Jesús nos eximió de culpa y nos dio la gloria de Dios y la vida.

 Los queremos invitar a preparar un pequeño altar familiar, en un lugar visible de la casa y a leer la Palabra de Dios en el Evangelio, que nos invita a sumergirnos en este gran Misterio de Amor. Dejémonos mirar por Dios… en nuestras debilidades, en nuestras muchas necesidades, en nuestros miedos, nuestras alegrías también, así tal cual somos.
El amor de Jesús no trae la paz, la alegría, la vida.

 
 

Domingo de Ramos:

El Domingo de Ramos recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, montado en un burro, fue aclamado con mantos, cantos y palmas por el camino. Dispongámonos a leer la Palabra de Dios:

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 21, 1-11

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles:

—Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto.
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta:

«Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila.»
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada.

Y la gente que iba delante y detrás gritaba:

—¡Viva el Hijo de David!
—¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
—¡Viva el Altísimo!
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:
—¿Quién es éste?
La gente que venía con él decía:
—Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.

Reflexión:
Fueron Muchos los que siguieron a Jesús en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su Pasión y Muerte. Proclamemos hoy, con fuerza a Jesucristo, centro y rey de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestro país y del mundo entero. Elevemos nuestros ramos  

¿Reconozco a Jesús que pasa en medio nuestro? ¿Elevo ante su presencia mi ramo, expresión del amor y mi vida que grita y clama al rey?

Signo:
Hoy te invitamos a alabar a Jesús que reina en medio de tu hogar, colocando una rama en la puerta de tu casa.

Oración:
Señor Jesús, con este ramo bendito, quiero acompañarte y dejarme acompañar. Pasar juntos esta semana, danos tu luz, tu apertura de corazón… quiero  estar cerca de ti para esperar tu resurrección. Dame la fuerza para estar siempre a tu lado.
Amén.

 
 
 
 

 
 
 

Triduo Pascual:

Jueves Santo: 

El Jueves Santo  conmemoramos la Ultima Cena. Jesús instaura el Sacramento de la Eucaristía y del Sacerdocio. Recordamos también el momento en que Jesús les lavó los pies a sus discípulos y nos invita a hacerlo entre nosotros, como una señal de servicio. “ Si yo, Maestro y Señor les he lavado los pies, ustedes deben hacer lo mismo unos a otros”. Por todo esto es llamado también el día del Amor. Dispongámonos a leer la Palabra de Dios:

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Reflexión: 
Jesús nos dio ejemplo de humildad y servicio, lavando los pies a sus discípulos. Él no busca el primer puesto, ni reverencias. El reina sirviendo. Él, busca el primer puesto para los últimos, dobla la rodilla para servir y limpiar nuestra suciedad… Jesús sirve y en el pan y el vino se hace el primero,  porque se hace alimento para todos. En este día del Amor, sintámonos amados por el verdadero Amor que se pone a servir con gratuidad y sin límites.
Jesús nos enseñó con su ejemplo que la medida de su amor es amar sin medida.
¿Qué nos quiere enseñar Jesús a nosotros, hoy día, en medio de lo que estamos viviendo, con este gesto de humildad?
¿Cómo puedo yo ponerme al servicio y salir al encuentro de mi hermano, ahora que no puedo salir de casa? 

Signo:
Hoy nos reunimos en la mesa y traemos a Jesús en medio nuestro. El se hace presente en un poco de vino y un trozo de pan.

Oración: 
Gracias Señor, por haberte quedado para siempre con nosotros a través del pan y el vino que compartimos en cada misa; gracias también por enseñarnos  que debemos estar siempre al servicio de los demás, especialmente de los más pobres y necesitados.
Amén.

 
 
 
 

 
 

Viernes Santo: 

Te alabamos oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hoy, Viernes Santo, conmemoramos la Pasión y Muerte del Señor. Jesús muere y derrama su sangre por nosotros en el madero de la cruz. Es un día de Esperanza y confianza en Dios, pues en medio del dolor, el sufrimiento de Jesús atrae la misericordia y el perdón de Dios.
La cruz, símbolo de vergüenza y muerte se ha convertido en instrumento de salvación y en signo de gloria. Y a los pies de la cruz se encuentra María a quién Jesús no deja  por madre en la persona de Juan.
Dispongámonos a leer la Palabra de Dios:

  Lectura de la primera carta del apóstol San Pedro (2, 21b-24)

Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando le insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.

Palabra de Dios.

Reflexión: 
Jesús muere en la cruz POR AMOR A NOSOTROS… en el evangelio de San Juan Él mismo nos dijo … “Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos”. El Testigo fiel del amor del Padre, nos da testimonio del más grande amor y nos dejó una vara alta, cuando no dicta el mandamiento del amor “Que se amen unos a otros como yo los he amado” y miren qué ejemplo nos dejó: Amó y nos amó hasta el extremo. Jesús murió solo y abandonado por todos sus amigos.  Cargando sobre sus espaldas nuestros pecados, nuestro dolor, nuestra miseria, nuestros sufrimientos. Jesús nos reconcilió con Dios y con nuestros hermanos, muriendo para entregarnos el perdón y la salvación.
Hoy nos está invitando a amar, a amar sin medida. Mira hoy al crucificado con ojos nuevos, contempla, admira, déjate penetrar por la fuerza que emerge de una cruz en la que pende el AMOR.

Amar como Jesús es un reconocer la necesidad que tenemos de amar y entregar el amor. El mundo necesita nuestra entrega personal al amor. Hoy, aquí, ante la cruz, Jesús nos pide respuesta a ese amor, a esa entrega generosa.

¿Cuál es la medida de mi amor al prójimo? ¿Abro mi corazón a Jesús para amar como él nos ha amado?

Signo:  
Hoy contemplo junto a mi familia la cruz y me sumerjo en el sufrimiento de Cristo des-armado…. Despojado de todo, abrazado al madero de la cruz, nos da muestra de lo grandioso de su amor sin límites.

Oración:

Señor Jesús, en este día en que recordamos tu Pasión y Muerte, ayúdanos a reconocer el inmenso amor que nos tienes. Tú, Señor, entregaste tu vida por nuestra salvación, y nos has señalado un sendero por recorrer: solo quien entrega, podrá recibir. Ayúdame a acoger el inmenso don de tu amor, y a seguirte en el camino de la cruz, que es paso para la resurrección.
Amén.

 
 
 

 
 

Sábado Santo: 

 “María conservaba todas estas cosas meditándolas
en su corazón” Lc 2,19

Durante este día honramos el descanso de Cristo en el sepulcro, este día nos invita al silencio y a la oración, a acompañar a María en su dolor, esperando la Resurrección. En la noche del Sábado Santo celebramos la “Vigilia Pascual” , la Liturgia de la Luz, La Liturgia Bautismal, y la Liturgia Eucarística que es el centro de nuestra celebración, es la máxima expresión de Misterio Pascual, porque en ella reactualizamos la muerte salvadora de Cristo por toda la humanidad. Dispongámonos a leer la Palabra de Dios:

Lectura del Evangelio según San Mateo 27, 59-61

José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.
Palabra de Dios.

Reflexión: 
La fe sostiene nuestras vidas, por la fe creemos que no todo termina con la muerte. La muerte de Jesús en la cruz es para nosotros fuente de vida nueva. No nos quedemos mirando la tumba, si no que alimentemos en nuestro corazón la esperanza de la Resurrección.  Acompañemos a María, que recorrió el camino hacia Jesús y que hoy retorna del calvario a reunirse con los discípulos de Jesús. Virgen del dolor y Virgen de la esperanza, caminemos junto a ella, compartiendo nuestras angustias y esperanzas. Todo lo que nos ha tocado vivir y sufrir en esos días.

En los momentos de profundo dolor… ¿Nos mantenemos firmes en la fe como María, esperando y confiando en las promesas del Señor?

Signo:
Como signo este día pongamos un cirio, en espera de ser encendido en la Vigilia Pascual, la luz de Cristo ilumina a los hombres, acrisola y purifica el mal. La luz penetra y disipa las tinieblas, Dios nos llama a la luz. Encender el cirio es signo de la Resurrección del Señor. Cristo es la Luz.

Oración:
No tenemos nada que decir, sólo nuestro dolor, nuestra tristeza y nuestra espera.  María, Madre del silencio y del dolor, queremos que aceptes solamente que podamos estar contigo en silencio y esperar contigo este segundo, maravilloso, nacimiento.
 
Permite que tu silencio envuelva nuestros espíritus, anime nuestros corazones, encienda nuestros rostros asustadizos y apagados. Contigo queremos esperar, en silencio, la Nueva Vida.

 
 
 

 
 

Domingo de Gloria:

¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
Lc 24, 5

Jesús ha resucitado y nos llena de alegría. En este día celebramos el gran gozo de la salvación  que nos ha traído Cristo. Hoy celebramos el triunfo de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte. Cada domingo, en la Misa, celebramos la Resurrección de Jesús. Dispongámonos a leer la Palabra de Dios:

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra de Dios.

Reflexión:
 
Pascua quiere decir PASO. Paso de la muerte a la vida, de la tristeza a la alegría, de la esclavitud a la libertad, de la oscuridad a la luz. Pascua es el paso renovador de Dios por nuestra vida. Si Jesús resucitó quiere decir que todos nosotros vamos a resucitar con Él. Jesús nos invita a vivir como resucitados, porque como dice el Evangelio: “El que ama tiene Vida Eterna”. 

¿Doy testimonio en mi vida de la alegría de la Resurrección? ¿Intento reflejar en mi vida la luz de Cristo?

Signo:  
La Resurrección es la gran noticia que da sentido a nuestra fe y llevar la alegría de la Resurrección a todos es el mejor signo que podemos expresar de nuestro amor a Dios y reflejo del profundo amor que se derrama desde en la cruz y se hace fecundo por su resurrección en el corazón de cada uno de nosotros. Seamos pues hoy, nosotros los signos visibles de la alegría de la Resurrección.  

Oración:
 
Señor Jesús, danos hoy la gracia de resucitar contigo, para que también nosotros pasemos de la muerte a la vida y podamos ser testigos de tu Resurrección ante todos los hombres, en especial los que sufren y no tienen esperanza.

 

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto 
ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

 
 
 
 

 
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